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lunes, 1 marzo, 2010, 10:40 PM - ARTICULOS
Orientaciones para odiar el pecadopor Richard Baxter
Aunque la parte principal de la cura sea hacer como que la voluntad odie al pecado, cosa que se consigue descubriendo su maldad; todavía añadiré algunas orientaciones más para la parte práctica, suponiendo que lo dicho hasta ahora haya causado efecto.1.Orientación.
Cuando usted sea consciente de su enfermedad y peligro, entréguese a
Cristo como salvador y médico de almas, y al Santo Espíritu como su
santificador, recordando que él es autosuficiente y está dispuesto a hacer el trabajo que Él mismo prometió que haría. No es usted quien debe salvarse y santificarse a sí mismo (a no ser que lo haga a través de Cristo), pero aquel que asumió esta labor, lo hizo para su gloria.
2.Orientación
Debe estar preparado para ser obediente y aplicar los remedios que
Cristo le prescribió; Y observando sus orientaciones para que haya una cura. No sea tímido o débil diciendo que es algo amargo y doloroso; confíe en Su amor y Su cuidado; tome aquello que Él le prescribió o le dio, sin añadir nada más. No diga: “es muy triste, no lo consigo”. Porque aquello que Él te ordena es, seguro, provechoso y necesario; y si no lo consigue, intente entonces cargar sobre usted su enfermedad, muerte y el fuego del infierno! ¿Son la humillación, confesión, restitución, mortificación y la santa diligencia peores que el infierno?
3.Orientación
Cuídese de no tomar partido junto al pecado, ni dispute o luche contra su Médico, o contra cualquier cosa que le haga bien. Justificar el pecado, ir en dirección hacia él, subestimarlo, luchar contra el Espíritu y la conciencia, ir contra los ministros y amigos piadosos, odiando la disciplina; no son estos los medios por los cuales usted será curado y santificado.
4.Orientación
Vea aquella maldad en cada uno de sus pecados particulares, que usted puede ver y decir que es generalizada. Es un grotesco engaño hacia sí mismo si suele hablar constantemente del mal del pecado y al mismo tiempo no ve ningún problema con su orgullo, mundanalidad, en sus pasiones y perversidades, su malicia y severidad, en sus mentiras, maleficencias, escándalos, o pecando contra la conciencia por comodidad y tranquilidad (seguridad) social. Qué contradicción es un hombre que ora y a la vez agrava su pecado, y cuando por esto es rechazado, intenta esconderse o justificarse.
Es como si hablase contra la traición y los enemigos del rey; pero como los traidores son sus amigos y parientes, los protegerá y ocultará tomando parte igual que ellos.
5. Orientación
Manténgase lo más lejos posible de las tentaciones que alimentan y
fortalecen el pecado que le puede dominar. Ponga un cerco a sus pecados y déjelos morir de hambre apartándoles la comida o combustible que lo mantienen vivo.
6. Orientación
Viva ejercitando las gracias y deberes que son contrarios al pecado qué más le pone a usted en peligro. Pues la gracia y el deber son contrarios al pecado, esto lo mata y nos cura, tal como el fuego nos libra del frío, o como la salud del dolor.
7.Orientación
No se debilite escuchando la incredulidad y la desconfianza, y no
desaproveche las comodidades que Dios le ofrece, pues éstos son su fuerza y pueden alentarle. No debe tener miedo, deprimirse o desalentarse, si es apto para resistir al pecado; aún menos si uno siente el amor de Dios, pues recibir con gratitud Su gracia es de gran aliento (con cauteloso temor).
8.Orientación
Sospeche siempre de su amor propio carnal, preste atención a eso. Pues esa es la fortaleza donde el pecado se esconde, y es también su patrón; siempre pronto para arrastrarle hacia el pecado y justificarlo. Nosotros tendemos siempre a ser muy parciales en nuestro propio caso; como el caso de Judá con Tamar, y David cuando Natán lo rechazó en su parábola; eso muestra nuestras propias pasiones, nuestro propio orgullo, nuestra propia censura, nuestra propia maleficencia, nuestras relaciones perjudiciales, nuestra negligencia en los deberes; estas cosas nos parecen pequeñas, perdonables, incluso justificables. Considerando que podríamos situar la culpa de todo ello en los demás, especialmente en un enemigo, deberíamos estar todavía más familiarizados con nosotros mismos y deberíamos amarnos más a nosotros mismos, por tanto odiando más aún nuestro propio pecado.
9 Consideración
Considere como su principal labor matar al pecado desde su raíz; limpiar
el c. Orientaciónorazón, que es la fuente; pues del corazón es que viene todo el mal de nuestra vida. Sepa cuales son las raíces principales; y utilice su mayor cuidado y diligencia para matarlas, especialmente las siguientes:
a) Ignorancia.
b) Incredulidad.
c) Inconsideración.
d) Egoísmo y orgullo.
e) Carnalidad, como satisfacer un apetito, lujuria y fantasías salvajes.
f) Insensibilidad, dureza de corazón y somnolencia en el pecado.
10.Orientación
Cuente el mundo entero con todos sus placeres; honras y riquezas no son mejores de lo que parecen; así Satanás no encontrará un cebo con el cual atraparte. Como Pablo, considere todo como estiércol (Fil.3:8) y aún estimo todas esas cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús...por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura.
11.Orientación
Mantenga conversaciones celestiales, y así su alma estará siempre en la luz, así como ante los ojos de Dios; dedíquese a esos quehaceres y deleites que lo libran del placer que le ofrece el pecado.
12.Orientación
Que su trabajo diario sea ser un cristiano vigilante; aunque haya
distracciones y un miedo decepcionante. Nutra la perseverancia.
13.Orientación
Preste atención al comienzo del pecado y sus primeros enfoques. ¡Qué
gran diferencia hay de ese fuego encendido! Si usted cayese, levántese rápido a través de un profundo arrepentimiento, sin importar cuanto le cueste hacerlo.
14.Orientación
Haga del entendimiento de la Palabra de Dios su única labor y regla.
15.Orientación
En caso de duda, no se aparte fácilmente del juicio unánime de la
mayoría de sabios y piadosos de todas las épocas.
16.Orientación
No sea precipitado actuando por sus emociones, pero proceda
deliberadamente y pruebe cada cosa antes de afirmarse en ella.
17. Orientación
Familiarícese con su temperatura corporal, y en qué áreas de su vida
tiende a pecar más, y también en qué situaciones el pecado te hace más vulnerable, y en esas cosas debe ser más riguroso si cabe.
18. Orientación
Manténgase en un estilo de vida ordenado y santo, tal como Dios le ha ordenado que viva. Pues no hay mantenimiento para los recién llegados que se desvían del camino, que ignoraron la orden y el mandamiento de Dios. Y esta orden se resume principalmente en estos puntos:
a) Que usted mantenga su unión con la iglesia universal. No viva
separado del cuerpo de Cristo bajo ningún concepto. Sea en la iglesia como un regenerado, manteniendo la comunión espiritual en fe, amor y santidad; como un congregado, manteniendo la comunión externa, en la profesión de fe y en la adoración.
b) Si no es usted maestro, viva bajo el mando de sus fieles pastores
como obedientes discípulos de Cristo.
c) Que los más piadosos sean, si es posible, sus amigos íntimos.
d) Sea esforzado en algún llamado externo.
19.Orientación
Utilice usted todas las disposiciones de Dios, en la prosperidad y en la adversidad, para combatir su pecado. Si Él le ha dado salud y prosperidad, recuerde por medio de esto que Dios reclama su obediencia y tiene un llamado especial para usted. Si Dios le aflige, recuerde algún pecado con el cual quizás usted le está ofendiendo; por tanto, tome esto como Su remedio y preocúpese de no bloquear esta obra, siendo diligente, pues esa angustia puede limpiar su pecado.
20. Orientación
Espere pacientemente en Cristo hasta que Él haya realizado su cura, que no terminará hasta que esa ardua vida llegue a su fin. Persevere usted en la atención a Su Espíritu y sus medios; pues Él vendrá cuando se cumpla el tiempo, y no tardará. “Conozcamos pues, esforcémonos por conocer al Señor, Su salida es tan cierta como la aurora, y Él vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra” (Os. 6:3). Aunque usted piense “no hay cura para mí” (Jr.14:19) “Yo curaré su infidelidad, los amaré generosamente, pues mi ira se ha apartado de ellos” (Os. 14:4). “Pero para vosotros que teméis mi nombre, se alzará el sol de justicia, y traerá en sus alas salvación” (Ml. 4:2) “Bienaventurados todos los que en Él esperan” (Is. 30:18).
De este modo, les he dado algunas orientaciones que pueden ser útiles para odiar el pecado, humillándose y liberándose de él.
Traducido por http://www.descubriendoelevangelio.es/
Revisado Por Pablo Pérez
Fuente: http://www.puritansermons.com/baxter/baxter16.html
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