|
martes, 9 febrero, 2010, 09:34 PM - ARTICULOS
LA DOCTRINA PARA LOS PRIMEROS CRISTIANOS.Una iglesia que enseña, no un club de actividades.
En el capítulo 2 del libro de los Hechos de los Apóstoles, ¿para qué vemos que se reunían los primeros cristianos? Allí llegaban aquellas personas que habían salido del mundo para identificarse con ese grupo que la gente llamaba “los discípulos”, y formaron la primera iglesia.
Pero ¿para qué? ¿Qué se supone que hace la iglesia? ¿Qué podemos encontrar en ella? ¿Se reúnen estos cristianos para actividades sociales variadas, bailes, rifas benéficas, obras de teatro, charlas sobre temas actuales, sobre política o sociología? No encontramos nada de eso en la iglesia primitiva. Mi objetivo no es denunciar estas cosas, pero quiero mostrar lo lejos que están del cristianismo. Puedes encontrarlas en el mundo, y además con mucha mejor calidad. La iglesia cristiana que intenta este tipo de cosas está haciendo el tonto – porque además lo hace fatal. Si uno quiere actividades como esas, pues que vaya a buscarlas allí donde las organizan los profesionales. Pero la iglesia cristiana no lo es. Pretender serlo es un fraude. No se trata de defender ninguna denominación concreta, sino de fijar nuestra vista en las imágenes de la iglesia primitiva que recoge el Nuevo Testamento. Esa es la única iglesia que yo reconozco. Aquellos cristianos no venían a la iglesia a hacer este tipo de cosas. Además, cuando llega un verdadero avivamiento, esas son las primeras cosas que desaparecen; la gente pierde el interés en ellas. Una iglesia que sólo puede subsistir recurriendo a este tipo de actividades es completamente diferente de la iglesia del Nuevo Testamento.
“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hch. 2:42). Actividades puramente espirituales. Ese es el modelo para la iglesia de todos los tiempos.
Así pues, analicemos esto. Primero, la doctrina. La enseñanza de los apóstoles se pone lo primero en esta lista – por eso debemos empezar por ahí, y es muy importante que lo hagamos, porque hoy en día existe una oposición real a lo que leemos aquí. Lo primero que aquellos cristianos deseaban era profundizar en la enseñanza de los apóstoles. Deseaban esto con todo su ser. Antes de continuar, hagámonos una sencilla pregunta: ¿Deseamos nosotros “la doctrina de los apóstoles”? Que Dios nos conceda que así sea.
Desear desde lo más profundo “la doctrina de los apóstoles” nos enseña también algo más. Que el Cristianismo no es sólo una experiencia. Yo mismo he estado enfatizando recientemente que es una experiencia y no meramente una nueva perspectiva intelectual. Cuando los hombres y las mujeres se convierten en cristianos, atraviesan por el cambio más profundo y radical que jamás les ha sucedido; verdaderamente se trata de una experiencia extraordinaria. Pero no es sólo eso, y debo subrayar esto porque existen muchas otros lugares en el mundo donde la gente puede conseguir buenas experiencias.
Entonces, ¿cómo podemos saber la diferencia entre la conversión al Cristianismo y cualquier otra experiencia de tipo emocional o un cambio que no es más que el resultado de la psicoterapia, por ejemplo? La enseñanza de las sectas modernas también puede producir un cambio en las personas. Sus “conversos” hablan de vidas transformadas. Entonces, ¿cómo puede distinguir uno entre una experiencia cristiana y otra que no lo es? Sólo existe una respuesta, y es la causa de esa experiencia. Los cristianos experimentan un cambio como resultado de creer la verdad acerca de Jesucristo. Dos personas podrían decir: “Soy muy feliz”. Ambas podrían contarnos: ”Yo solía hacer esto y aquello, pero ya no. He sido liberado”. Sin embargo, no podemos llegar a la conclusión de que ambas sean cristianas. ¿Cómo sabemos, entonces, quién lo es? La única prueba, repito, es la fuente de la que ha salido esa experiencia.
Como hemos visto, el pueblo que se reunía en el libro de los Hechos de los Apóstoles eran personas que habían tenido la misma experiencia. Pero lo que nos impacta de ellos es que todos la habían tenido porque habían creído la misma enseñanza, el mismo mensaje.
“Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y se añadieron aquel día como tres mil personas” (2:41). Jamás hubiera existido una iglesia primitiva si no hubiera sido por una enseñanza concreta. Así que no podemos hacer otra cosa que enfatizar que la enseñanza debe venir primero porque fue la enseñanza lo que llevó a las conversiones, al cambio. Fue la predicación de Pedro, su enseñanza, su doctrina, lo que unió a todas estas personas. Primero “recibieron su palabra” y luego fueron bautizados. Y en el versículo 44 se nos dice que “Todos los que habían creído estaban juntos”. ¿Qué es lo que creían? La misma enseñanza.
(De “Authentic Christianity”, Martin Lloyd Jones).
|
|
sábado, 13 febrero, 2010, 08:30 PM
El autentico cristianismo no puede ser otra cosa que la convicción plena de las Verdades bíblicas. Estas Verdades engendran en el creyente una nueva cosmovisión, sus patrones de conducta se verán afectados radicalmente dando origen a una lucha interior entre sus apetitos anteriores y su nueva forma de pensar. Su visión de sí mismo será equilibrada pues cobra conciencia de ser deudor pleno a la Gracia Divina.
Esto era lo que vivía la iglesia del Nuevo testamento, y estas mismas Verdades de las que aquellos hermanos estaban convencidos son las que la iglesia a de enseñar; Cristo, la cruz, la justicia, el perdón, la santidad... !Esa es la esencia intelectual y emotiva de la vida de una iglesia¡ no los tiempos interminables de alabanza, danza y reuniones sociales para distraer a los ya de por sí distraídos (Y perdidos) seres humanos.
Reunirse para otra cosa está bien, pero no en el Día del Señor.
|
|
Agregar comentario
Rellene los campos de abajo para dejar su comentario.
|

Emblema




