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domingo, 10 enero, 2010, 08:53 PM - ARTICULOS
EL AÑO NUEVO Y EL FUTURO: NO TE PREOCUPES.
Tras el periodo navideño, entramos en esa época en que la gente hace su lista de buenos propósitos para el Año Nuevo, entre ellos perder los kilos de más, y preguntarse:
“Pero ¿ya ha pasado un año?” ¿Adónde se fueron los últimos cinco, o los últimos veinte? Lo cierto es que un nuevo año se extiende ante nosotros. ¿Te preocupa? ¿Te preocupa este año en particular, o el futuro en general? Digámoslo sin rodeos. Hay dos cosas infinitamente estúpidas: Una es que el cristiano se preocupe por el futuro. Todos lo hacemos alguna vez, pero es necesario que al menos reconozcamos que es una tontería.
La otra cosa es que un no cristiano NO se preocupe por el futuro. La persona que no conoce a Jesús como su Señor y Salvador debería preocuparse. De hecho, oramos por ellos, para que se preocupen.
Hay montones de libros que se escriben cada año para los no creyentes que les enseñan a no preocuparse. Libros de psicología y de autoayuda, libros de pensamiento positivo de gran éxito que llenan las estanterías, repletos de “sabiduría”, que tranquilizan a sus lectores para que no se preocupen. Algunos incluso citan las Escrituras, sin la más ligera idea de lo que están hablando. Citarán Filipenses 4:6, que dice: “Por nada estéis afanosos”, pero dejarán fuera el resto del versículo que dice “sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Y no tienen ni idea de lo que significa eso.
Algunos hasta citan a Jesús que dijo: “No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán” (Mateo 6:34). Por supuesto, la mayoría de los no creyentes siguen preocupándose. Pero muchos han aprendido, como dice Romanos 1, a “detener con injusticia la verdad”. En otras palabras, han conseguido empaparse de “pensamientos de energía positiva”.
Hace 1800 años, un filósofo pagano cuya sabiduría aún se considera en este asunto, llamado Marco Aurelio, se refería a este tema.
No sólo era filósofo estoico, sino que además fue emperador de Roma desde el año 161 hasta el 180 d.C. Marco Aurelio Antonino Augusto escribió: “Nunca dejes que el futuro te perturbe. Te encontrarás con él, si tiene que ser así, con las mismas armas de la razón que posees en el presente”.
La lógica es un don de Dios, pero ante esto, yo haría la misma pregunta que hizo Jesús: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, pero perdiere su alma?”
Marco Aurelio debería haber sentido cierta inquietud por algo. Por su alma. Y en los años que vivió, podía haber tenido acceso al Evangelio. Las buenas noticias eran que Jesucristo, sólo unos años antes, nació, murió en una cruz romana para pagar por nuestros pecados y volvió a levantarse de la tumba para que todo aquel que cree en Él no perezca bajo la ira de Dios, sino tenga vida eterna.
Pero el emperador eligió los “dioses” de Roma en vez del Dios de la Creación y el Dios-Hombre de la cruz. Así que tenía mucho de lo que preocuparse. Aunque aparentemente no lo hizo.
El gran actor Anthony Hopkins afirmaba recientemente en una entrevista: “Hoy es el mañana por el que tanto me preocupaba ayer”. Es la misma actitud, que significa: “¿Lo ves? Me preocupaba el hoy, y todo va bien. Así que no debí haberlo hecho”.
No puedo evitar recordar 2ª Pedro 3, donde el apóstol escribe: “…vendrán burladores, andando según sus propios deseos, y diciendo “¿Dónde está la promesa de Su venida?” Pero, como afirma Pedro, se les escapa que “Dios ya destruyó la Tierra una vez con un diluvio, y que “por la misma palabra, los cielos y la tierra que existen ahora están reservados, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos … porque para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día … y el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas”.
Sir Anthony Hopkins tiene algo por lo que preocuparse, ¿no crees?
Oro para que el Señor abra su corazón.
Pero ¿y tú, cristiano? Si tú eres creyente, alguien que ha vuelto a nacer en Jesucristo, bueno, la historia para ti es completamente distinta. Es una completa estupidez que tú te preocupes. Puedes utilizar tu razón, tu lógica, como hizo Marco Aurelio, pero para ti, la lógica está basada en un buen fundamento. La lógica, en tu caso, dice: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?” (Romanos 8:32). Esto es lo que yo llamo lógica. Si Dios Padre nos dio a Dios el Hijo, sacrificado en una cruz por nuestros pecados, ¿es lógico pensar que ahora nos abandonará? Claro que no.
“Nunca te dejaré, ni te desampararé”, nos dice Él. Y eso es razonable. Después de todo lo que Él ha hecho, ¿iba ahora a tirar la toalla?
No. De hecho, como Dios Todopoderoso, Omnipotente, Omnisciente y sabio, Él puede hacer lo que Él quiere, y así lo hace. Una de las cosas que sí hace la podemos leer en el mismo capítulo 8 de Romanos: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados”. ¿Alguna vez te has parado a considerar qué lógico es esto? No merecemos Su amor, pero Él eligió amarnos. Pagó por nuestros pecados, los perdonó, nos dio el don de Su justicia, declarándonos justos, y ahora le amamos a Él porque Él nos amó primero. Ahora todas las cosas ayudan al bien de aquellos que le aman. O sea de nosotros. ¿Sería lógico que Él ordenase las cosas para nuestro mal? Claro que no.
Así que tiene perfecto sentido que Filipenses 4:6 diga que no estemos ansiosos por nada. Dios sabe que somos proclives a preocuparnos, a estar ansiosos, así que no nos dice: “No lo hagáis” y ya está, sino que nos da una alternativa práctica, por si acaso aún no nos hemos dado cuenta de Su inmenso amor por nosotros. Cuanto mejor le conocemos a Él, y la maravilla de Su gracia, y la verdad de que somos amados y aceptados en Cristo, y de que nada de lo que hagamos disminuirá ese amor y esa gracia, cuanto más entra esto en nuestro corazón y en nuestra mente, menos podemos preocuparnos o estar ansiosos.
Pero Dios sabe que somos aprendices, que necesitamos renovar nuestras mentes, y que estamos expuestos a las mentiras del mundo, del diablo y de la carne. Así que nos da cosas prácticas para hacer mientras aprendemos las riquezas de Su amor. No nos dice sólo “No estéis ansiosos”, sino que hagamos algo en vez de eso.
Primero, que “sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios”. No es que Dios ignore algo, pero nos sugiere que oremos, que pidamos. En contra de lo que recomiendan muchos predicadores (“Dejad de pedir cosas a Dios, sólo decid hágase Tu voluntad, y dejádselo a Él, como mendigos”), Dios quiere que le pidamos cosas, que seamos dependientes de Él. Por supuesto, no admite malos motivos, pedir pensando “en nuestros propios deleites” (Stg. 4:3), pero podemos acercarnos confiadamente a Su trono de gracia “para hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).
Segundo, dice que debemos hacerlo “con acción de gracias”. ¿Dónde está la lógica aquí? ¿Debo pedir algo y, cuando lo reciba, dar las gracias a Dios? Bueno, no hay nada malo en eso, pero aquí Dios está refiriéndose a una actitud. Claro que debemos dar gracias por cosas concretas, y por respuestas concretas a la oración, pero por encima de ello debe haber un corazón de gratitud. Es reconocer primero todo el bien que Dios ha traído a nuestras vidas.
La vida está llena de cosas no tan buenas, es verdad. Vivimos en un mundo caído, y lo negativo, como que exista la pobreza, siempre lo tendremos con nosotros.
Pero la mayoría de las cosas de nuestras vidas son buenas en un sentido o en otro. Y si, honestamente, crees que tienes más cosas malas que buenas, entonces te falta mucha meditación bíblica. Adelante, empieza de cero. Sumérgete en la Palabra de Dios y aprende de Él hasta que comprendas las bendiciones que ha derramado sobre ti con abundancia. De manera práctica, quizá hasta puedas hacer una lista escrita o en tu cabeza, cuenta cada una de ellas, hasta que te percates de esta simple verdad: que las bendiciones en tu vida superan con mucho a las cosas malas. Comienza con Jesucristo mismo. Muchos de nosotros podemos testificar de que si le tenemos a Él, no nos falta nada. El Señor es mi Pastor, nada me faltará. Todo lo demás es salsa, o el adorno del pastel, si quieres.La actitud del corazón por todo ello es la que se expresa en 1ª Corintios 4:7 “¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” En otras palabras, todo bien que hay en tu vida es un regalo de Dios. Reconócelo, da gracias y exprésalo.
Este proceso, como todo en la vida cristiana, requiere andar en el Espíritu. Por eso un pagano no puede vivir una vida de gratitud. Puede que en sus libros de autoayuda digan “Desarrolla una actitud agradecida”, pero ¿qué hay más triste que tener una actitud agradecida y nadie a quien dar las gracias?
Nosotros sí sabemos a Quién darlas, ¿verdad?
Él es el que ha prometido suplir todas nuestras necesidades (Filipenses 4:9). Puede que ni sepamos cuáles son nuestras verdaderas necesidades en un momento dado, pero Él sí lo sabe. Y Él las suplirá igual que provee para los lirios del campo.
Así que no hace falta que nos preocupemos. No hace falta que estemos ansiosos. Tenemos un Dios, un Señor, un Amigo más cercano que un hermano. Y con Él todas las cosas son posibles. No hay nada que Él no pueda hacer.
Os dejo con un poco de lógica, para terminar. No una lógica fría y calculadora, sino la lógica gozosa del Señor que te ama. Aquí va: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la derecha de Dios, el que también intercede por nsootros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo?” La respuesta, maravillosamente lógica, es: ¡Nada!
Así que no te preocupes. Y que tengas un Año Nuevo lleno de bendición.
Terry Rayburn
www.graceforlife.com
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jueves, 14 enero, 2010, 01:25 PM
Gracias por estas palabras de exhortación.Muchos saludos. AOC
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jueves, 14 enero, 2010, 12:45 PM
Tras leer este articulo y los comentarios anteriores no puedo dejar de pensar en aquel momento de la historia en la que el pueblo de Israel iba vagando por el desierto tras salir de Egipto y murmuraban contra Dios quien envió serpientes venenosas para enseñarles esa lección. Cuando uno era mordido por una serpiente, en vez de centrarse en sí mismo o en su dolor o problema, en vez de bajar la vista hacia la picadura, tenía que alzar la vista y mirar con fe a la serpiente de bronce que Moises había levantado por mandato de Dios. Esta era la cura para toda picadura de serpiente. Si tenemos en cuenta que la serpiente de bronce levantada en el desierto representa al señor Jesucristo, (Juan 3:4 "Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado" ) podemos ver la importancia de centrar nuestra mirada de fe en Él y no en nosotros mismos ni en nuestros problemas o preocupaciones que rapidamente desapareceran o pareceran poca cosa comparado con lo que nuestro Señor Jesucristo ha hecho por nosotros.
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miércoles, 13 enero, 2010, 11:20 PM
No se que me ha gustado más, si el artículo o el comentario de Lola.Se dice de un filósofo que andaba mirando en los mercadillos cuando un joven le preguntó que que miraba el contestó que veía cuantas cosas no necesitaba. siempre he creído que soy un afortunado por que se que en mi vida el Señor me ha dado todo lo que he necesitado y me ha negado lo en verdad no me hace falta, por tanto en este año le daré gracias por:
- Su Palabra en vez de preocuparme por las leyes mundanas.
- Jesucristo, verdadero Señor de mi vida, en vez de preocuparme por nuestros políticos.
- Su salvación, Verdadera, eficaz y segura pues reposa en los méritos de Cristo; en vez de preocuparme por el libertinaje del mundo
Y le oraré sin cesar y con amor verdadero por:
- los seres humanos que se precipitan al infierno tras el libertinaje
- nuestros políticos que son o serán nuestros gobernantes.
- Y por que el Señor me dé sabiduría para enseñar a mis hijos a respetar la Justa Ley de Dios para que sean irreprensibles tanto en este mundo como en el venidero.
¿Y tú que harás?
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viernes, 8 enero, 2010, 10:21 PM
Esta meditación sobre los dones del Señor, que recibimos ya desde nuestro nacimiento y a lo largo de la vida, nos hace reflexionar acerca del tiempo que hemos perdido sin darle gracias.¿Porqué se ha desperdiciado ese tiempo?.Por no conocer la palabra del Señor.Por tanto, las claves de la lectura de este texto residen en dos elementos fundamentales: la oración mediante la cual imploramos al Señor su ayuda y la acción de gracias.
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